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MEMORIA A DON SALVADOR MISENE ABDALA.

El pasado 29 de octubre del año en curso falleció en esta ciudad, a la edad de 85 años, don SALVADOR SEGUNDO MISENE ABDALA, prestigioso y respetado abogado del foro penquista; que ejerció por más de 56 años su amada profesión.

     Le sobrevive su cónyuge doña Helia Hernández Seguel y sus cuatro hijos, dos de los cuales siguieron la noble profesión de su padre: Gerardo Antonio, Procurador del Número de esta ciudad; y Adolfo Martín, residente en la ciudad de Rancagua.

     Egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Concepción, perteneció a una plétora de connotados abogados que fueron sus contemporáneos: Gabriel Rioseco, Sergio Jarpa, Carlos Spotkke, Alberto Puga y otros. 

     Se le recuerda por haber hecho del ejercicio libre de la profesión un ejemplo para todos sus colegas y discípulos, poniendo especial énfasis en el buen trato y respeto que debía darse, tanto a los funcionarios judiciales, como a Secretarios, Jueces y Ministros.

     Su gran poder de convocatoria le permitió organizar anualmente manifestaciones o reuniones con motivo de asumir la Presidencia de la Corte el Ministro respectivo; actos a los que asistían cientos de abogados en un ambiente de camaradería y amistad que lamentablemente, ya no se da por estos días.

     Asimismo, como consecuencia de su don de gente y sus virtudes como abogado era designado frecuentemente como árbitro arbitrador o Juez Partidor, actividad que le hizo reconocido entre sus pares; principalmente por buscar siempre la conciliación entre las partes y, lo más importante, terminar siempre sus juicios particionales dando conformidad a todas las interesados; es decir, impartiendo justicia.

     Acogió en su oficina a varios abogados que comenzaban a ejercer en el campo de la abogacía, en una especie de padrinazgo, traspasando sus conocimientos y su siempre acertada visión jurídica a los eran sus “discípulos”; quienes siguieron sus huellas y hoy son reconocidos abogados. Estos lo recuerdan siempre como su mentor y maestro.

     Dejó de ejercer la profesión el año 2010 para dedicarse a su cónyuge y a su otra pasión, su predio agrícola en Trupán, zona en donde hoy reposas sus restos.

Noviembre del 2014. 

Redactado por el Abogado Manuel Alvarez M.