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RESPONSABILIDAD MEDICA - RESPONSABILIDAD CONTRACTUAL –OBLIGACIÓN DE MEDIOS - CARGA DE LA PRUEBA CORRESPONDE A QUIEN HA DEBIDO EMPLEAR LA DILIGENCIA O CUIDADO – LA PRUEBA DE LA DILIGENCIA EQUIVALE AL CUMPLIMIENTO - PREVISIBILIDAD DEL RESULTADO - PROFESIONA

La Corte Suprema en recurso rol 21.834-14 rechazó recurso de casación en el fondo deducido por la sentencia de la Iltma. Corte de Apelaciones de Concepción redactada por el Ministro Fredy Vásquez que confirmó la sentencia de primera instancia acogiendo una demanda por indemnización de perjuicios por responsabilidad contractual de un médico.  Nuestra Iltma. Corte afirmó que no existía prueba directa en orden a establecer que en la histerectomía hubo rotura de tejidos que causó el efecto recto vaginal. Si queda claro que antes de la operación no tenía la dolencia que padeció después. Afirma en el considerando décimo tercero: “Que es un principio de la responsabilidad médica que el facultativo debe prestar los servicios médicos en forma diligente y cuidadosa, máxime que en la especie, se trata de un especialista, de tal manera que en virtud del artículo 1547 del Código Civil, le corresponde al médico la prueba de la diligencia y cuidado empleados en la cirugía, y que se valió de los medios idóneos a su alcance, para cumplir diligentemente el cometido encargado como una manera de zafarse del incumplimiento de una obligación contractual que le es atribuida por la actora y que, en razón del artículo citado debe presumirse culpable, presunción no desvirtuada hasta ahora” (ROL CA CONCEPCIÓN 625-2013).

            La Excma. Corte Suprema rechazó el recurso de casación en el fondo fundado en la infracción de los arts. 1698 y 1547 entre otros, señalando en el considerando 19º “Enfrentada la situación objeto de análisis en este pleito, resulta inconcuso que correspondía al facultativo, en atención al carácter contractual de la relación que vincula a las partes, justificar, principalmente, la diligencia en el cumplimiento de sus obligaciones, esto es, que obró con diligencia y cuidado en la intervención quirúrgica a la que fue sometida la actora, de conformidad con la lex artis médica, tal como se dejó plasmado en la resolución que recibió la causa a prueba, carga procesal que conforme al mérito de la sentencia en estudio, no cumplió.” –y sigue en el párrafo segundo del considerando 20º- “Corresponde inmediatamente dejar expresado que el cuidado exigido y riesgo que le es permitido a un hombre medio, a un profesional medio o a un especialista medio puede ser distinto, incluso en el caso de cada uno de ellos, conforme a las circunstancias de la especie, puesto que incluso en el caso de los especialistas es distinto. Por su parte, en el aspecto subjetivo, se encuentran el error y el caso fortuito. Respecto de la naturaleza de la culpa, se puede hacer mención a la previsibilidad del resultado, acto imprudente, comportamiento negligente, impericia del profesional e infracción de reglamentos. En este caso se consideran criterios de comparación como es el profesional medio y se hace referencia específica a la lex artis.”.-

            La abogacía respalda el criterio plasmado por la Corte de Apelaciones de Concepción y reforzado por la Corte Suprema. Estimamos que la regla general es que la prueba de la culpa como elemento de la responsabilidad corresponde al actor (Art. 1698 CC); sin embargo, en las obligaciones de medios la situación es inversa, debido a que será el profesional quien deberá demostrar que actuó diligentemente, es decir, que cumplió su obligación (Art. 1547 CC). La prueba de la diligencia o cuidado, en las obligaciones de medio, equivale al cumplimiento de la obligación.