CASO LA MANADA: UNA SENTENCIA ADECUADA, EXPRESADA DE MODO SOCIALMENTE ININTELIGIBLE, LO QUE HA CAUSADO UNA CRISIS SOCIAL

Los jueces, amparados en lo que ellos entienden por independencia, redactan las sentencias centrándose principalmente en la labor judicial, olvidando las consecuencias sociales del contenido formal y de fondo de las resoluciones que dictan, es decir, abstrayéndose de la trascendencia social de su contenido. Ello ha generado en España y en el mundo una serie de marchas en pro de la igualdad de género, exigiendo políticas públicas diferentes, bajo el lema “yo te creo”, de ahí la importancia de que los Jueces se percaten de que sus sentencias son la aplicación concreta del derecho, por lo que su contenido demostrativo formal y de fondo debe ser muy sutil para que las personas entiendan que se ha hecho una verdadera justicia.

La sentencia no resulta jurídica ni socialmente cuestionable, debido a que el Tribunal le creyó a una víctima, pero su contenido no fue leído, menos entendido, según lo intentaremos demostrar brevemente:

  1. El Código Penal español regula los delitos de “Abuso Sexual” (sin consentimiento). Los acusados son sancionados por el delito tipificado en el Art. 1. que dice: El que, sin violencia o intimidación y sin que medie consentimiento, realizare actos que atenten contra la libertad o indemnidad sexual de otra persona, será castigado, como responsable de abuso sexual, con la pena de prisión de uno a tres años o multa de dieciocho a veinticuatro meses.” En el punto 3 señala: La misma pena se impondrá cuando el consentimiento se obtenga prevaliéndose el responsable de una situación de superioridad manifiesta que coarte la libertad de la víctima”, con la agravante del punto 4 “En todos los casos anteriores, cuando el abuso sexual consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías, el responsable será castigado con la pena de prisión de cuatro a diez años.”.
  2. El Código Penal regula el tipo de violación (Art. 172 y 180 del Código Penal), pero se exige “Violencia” o “intimidación”. En la causa consta que la víctima no tuvo ningún hallazgo de violencia física, menos que hubo una intimidación suficiente como para creer que se expondría a un mal mayor si no asentía, lo que impide su calificación.
  3. En el fallo podemos extractar un par de párrafos que demuestran que el Tribunal “Sí le creyó” a la víctima: “En definitiva, teniendo en cuenta las circunstancias a las que nos hemos referido, consideramos que no podían pasar desapercibidas para los procesados, el estado, la situación en que se encontraba la denunciante que evidenciaban su disociación y desconexión de la realidad; así como la adopción de una actitud de sumisión y sometimiento, que determinó que no prestara su consentimiento libremente, sino viciado, coaccionado o presionado por la situación de abuso de superioridad, configurada voluntariamente por los procesados, de la que se prevalieron.” (p. 106) –y sigue- “En el caso que nos ocupa, todos los procesados mediante su actuación grupal, conformaron con plena voluntad y conocimiento de lo que hacían, un escenario de opresión, que les aportó una situación de manifiesta superioridad sobre la denunciante, de la que se prevalieron, provocando el sometimiento y sumisión de la denunciante, impidiendo que actuara en el libre ejercicio de su autodeterminación en materia sexual, quien de esta forma no prestó su consentimiento libremente, sino viciado, coaccionado o presionado por tal situación.” p. 108
  4. Por otra parte, el voto disidente –fundado por cierto- cuenta con 236 páginas y su contenido ha pasado inadvertido gracias al uso innecesario de duras expresiones dirigidas a la víctima y que hoy generan una gran reacción social:  “Sí de una desinhibición total y explícitos actos sexuales en un ambiente de jolgorio y regocijo en todos ellos, y, ciertamente, menor actividad y expresividad en la denunciante. Y tampoco llego a adivinar en ninguna de las imágenes el deleite que describe la sentencia mayoritaria salvo que con el término se esté describiendo la pura y cruda excitación sexual 244 -y sigue- “Tampoco aprecio en ella esa ‘ausencia y embotamiento de sus facultades superiores’ que se afirma por la mayoría de la Sala; por el contrario, lo que me sugieren sus gestos, expresiones y los sonidos que emite es excitación sexual. No concluyo que esta apreciación haya de suponer necesariamente una relación sexual consentida, pues no es descartable que durante una relación sexual no consentida pueda llegar a sentirse y expresarse una excitación sexual meramente física en algún momento, pero sí que la falta de consentimiento no está patente ni en las expresiones, ni en los sonidos, ni en las actitudes que observo en los vídeos por lo que a la mujer respecta.” P. 245.

Editor responsable

Ignacio José Sapiaín Martínez

Publicado en Noticias.

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